domingo, 3 de marzo de 2013

Hampi destruida


Una película desea acercarse a la vida, los conflictos y dramas de los hombres a través de una historia determinada. La historia que os vamos a contar de Hampi es dura y sin concesiones, y nos ha hecho reflexionar amargamente sobre la injusticia y abuso al que se están viendo sometidas cientos de personas de esta pequeña localidad de India.

Dejamos atrás Tamil Nadú para adentrarnos en las tierras de Karnataka en búsqueda de las últimas localizaciones. Nuestro requerimiento era encontrar paisaje seco salpicado de montañas pedregosas, un lugar entre desasosegante y mágico para desarrollar las últimas secuencias de la película. Así arribamos a Hampi, una pequeña población declarada Patrimocio de la Humanidad por la Unesco en 1989.

Hampi, año 2012
Hampi ocupa un área de cerca de 26 kilómetros cuadrados en el valle del río Tungabhadra. Conocida también como la “Ciudad de la Victoria”, fue capital del Imperio Vijayanagara de 1336 a 1565. El centro cuenta con cerca de 350 templos y un complejo sagrado. En el entorno monumental existen también fortificaciones, un vasto y muy elaborado sistema de construcciones de irrigación, esculturas, pinturas, establos, palacios y jardines. 


Fotografía de un templo de Hampi de Alexander Greenlaw (1855-1856) y estado actual.

Hampi y su ghat frente al río Tungabhadra.

Ruinas y templos reflejan el paso de una gran cultura.
Y el entorno natural es increíble.
El renacimiento de Hampi comenzó alrededor de 1960 cuando los viajeros extranjeros descubrieron el lugar. En los años posteriores, las tiendas y las casas sencillas de huéspedes se fueron multiplicando. Estas edificaciones suministraron nuevas instalaciones a peregrinos y turistas indios, animando la estancia en Hampi a un número cada vez mayor de visitantes.

Hasta hace casi 2 años el pueblo de Hampi era un lugar de turismo tranquilo, no masificado, con pequeñas “guest house”, tiendas y negocios de temporada, visita clave de viajeros enamorados de un evocador entorno histórico y un paisaje mágico extraordinario.

Pero Hampi resultaba para algunos un suculento pastel económicamente poco explotado. Sólo era cuestión de tiempo que aparecieran las hienas de siempre quienes, además, querían quedarse con todo. En el año 2004 el gobierno indio tomó cartas en el asunto, diseñó un master plan ajeno a la idiosincrasia del entorno y sus necesidades, para desarrollar un turismo de lujo e inversiones privadas exclusivas en la zona. Se declaró que las tiendas, viviendas y pequeños negocios existentes eran ilegales, constituían una amenaza para el patrimonio y que, por ello, debían ser eliminadas. Para llevar a cabo dicho plan, el gobierno ha expulsado ya a la mayoría de población actual de Hampi, y convertirá el lugar en un museo sin vida. Ninguna actividad comercial local será permitida, y no habrá la posibilidad de permanecer en Hampi, a excepción de un viaje turístico de un día.


Destrucción del bazar de Hampi, finales de 2011.
El ambiente populoso de la calle fue aniquilado de un soplo.
No fue para menos...
Actualmente unas 400 familias, en su mayoría humildes, ya han sido privadas de sus hogares y sus medios de subsistencia, siendo arrastradas a la pobreza inminente, sin compensación económica alguna ni otro tipo de indemnización.
 
Tiendas y viviendas demolidas en Hampi, año 2013.
Hermanos que regentaban el "Garden Paradise",
hostal demolido el día de nuestra llegada.
Vivienda prefabricada en la que vive la familia del "Garden Paradise"
y que será próximamente destruida.
Aquí estaban las cabañas y restaurante del "Garden Paradise".
Varias mujeres conversan preocupadas pensando en su futuro.
De izda a derecha, Swati, Kutchy y Pradeep. Swati regenta un guesthouse
y una modesta agencia de viajes. La familia pronto tendrán que descolgar
esta foto de la pared y llevársela a un destino incierto.

Con la voluntad de argumentar la permanencia de la población local de Hampi, el profesor Nalini Thankur y su equipo del “Department of Architectural Conservation” de la Universidad de Delhi, redactaron el 23 de agosto de 2007 un Informe de Valoración sobre el Master Plan en el que se criticaba el proyecto del gobierno. Estos son algunos puntos de dicho informe:

  1. La naturaleza de los usos permitidos es completamente inapropiada para un entorno rural como en Hampi. En el master plan se incluyen usos absolutamente inadecuados, como clubes de golf, multicines, etc.
  2. Las actividades comerciales de las industrias tradicionales no se han reflejado en la lista de las industrias de servicios recomendados para Hampi.
  3. El master plan debería reconocer a los habitantes actuales como una entidad que aporta recursos culturales a la ciudad y a la región, y esto se ha obviado absolutamente.

En 2011 los periodistas norteamericanos John M Fritz y George Michell llegan a la misma conclusión que el profesor Nalini Thankur y su equipo respecto al master plan del gobierno indio y su impericia para comprender la interacción de la población y sus fiestas tradicionales en Hampi. El plan restringe y coarta una gran cantidad de rituales y celebraciones de las comunidades locales y permite, sin embargo, actividades comerciales de turismo completamente ajenas a este enclave sagrado, cuestión inaceptable en la gestión del patrimonio.


La bendición del elefante del templo.
El  30 de octubre del 2009 se celebró en el Atria Hotel de Bangalore una reunión con más de 25 técnicos y funcionarios bajo la presidencia de Sri KN Shrivastava, Director General del “Archaeological Survey of India”, para analizar, de nuevo, el master plan del gobierno indio. En uno de los puntos del acta de reunión se realiza un análisis histórico de la forma de ocupación e integración de la población autóctona en la arquitectura y entorno monumental de Hampi. El profesor Vasudevan explicó que el Bazar se había utilizado antaño tanto para uso comercial como doméstico, y concluye que el ambiente y encanto de Hampi en la actualidad no había hecho más que evocar la vida de la antigua ciudad de Vijayanagara. Por tanto, la permanencia de sus tiendas, restaurantes y casas de huéspedes habría sido coherente con los usos tradicionales.

A pesar de todas estas opiniones, informes y estudios de historiadores, técnicos y antropólogos que apoyaban la existencia y convivencia de la población autóctona local con el patrimonio histórico, el gobierno indio no modificó sus oscuros y previsibles planes.

Era de esperar...
Así, el 28 de julio de 2011 más de 160 familias sufrieron la destrucción de sus casas en el bazar principal, impotentes de proteger sus viviendas y lugares de trabajo, bajo la presión y supervisión de más de 500 policías.

Detenidos en el furgón policial.
Después de la decisión del Tribunal Superior de Bangalore a finales del 2011, se había previsto una nueva demolición para el 16 de enero de 2012. Dicha demolición afectó a 114 familias más, y ni siquiera la presión mediática local pudo paralizarla.


Turistas documentando el amargo evento.
El amargo evento.

Cada cual a lo suyo.
El triste resultado.
Las demoliciones de viviendas, pequeños negocios y hostales, se han realizado sin previo aviso, sin seguir el mínimo procedimiento legal de notificación y sin considerar los derechos básicos de las personas desalojadas, presentándose las excavadoras en el lugar de la demolición muchas veces media hora antes.

Observar y callar.
El dolor del guiri de Hong Kong.
La impotencia de todos.
Habitantes, visitantes y comerciantes de Hampi lucharon durante año y medio para que esta expulsión no se hiciera efectiva. Uno de los primeros pasos fue comunicar dicha situación a la Unesco, reuniendo cientos de firmas. El propósito era solicitar que declarase Hampi como Área Mundial de Patrimonio Habitado (World Living Heritage Area), de modo que no fuese sólo un lugar arqueológico, sino un espacio donde se protejan los derechos de la población autóctona. Ni la Unesco ni las autoridades indias han escuchado hasta la fecha las demandas de la población de Hampi, ni es probable que lo hagan.


El chiringuito... a tomar por culo.
A mediados del 2012, un grupo de periodistas y turistas europeos presentó un documento explicando la situación a Amnistía Internacional, intentando encontrar su apoyo y una solución para evitar este desalojo injusto. Pero ninguna de las oficinas contactadas de Amnistía Internacional ha dado respuesta alguna.


El aspecto actual del main bazaar.
Hampi era uno de los pocos lugares en la India con un bazar histórico viviente, relacionado con un templo ceremonial y de peregrinaje. Es lamentable que las autoridades indias hayan expulsado a los habitantes locales, pero más lamentable es que la Unesco sea cómplice de esta injusticia y Amnistía Internacional haya ignorado completamente el asunto.

400 familias han sido privadas de todo por los intereses especulativos de unos pocos.
400 familias que sobrevivían humildemente, han sido despojadas de sus hogares y medios de subsistencia.

400 familias -hijos, madres, maridos y ancianos- tendrán que empezar de nuevo en otra parte.

Ante esta terrible situación, ¿qué queda?: la desesperanza, la rabia, la impotencia, el dolor…
O esperar un milagro…


El último habitante de Hampi.
Gracias por leernos.
Besos a todos,



Evita, Kiko y David

viernes, 22 de febrero de 2013

"Incredible India"


“Incredible India”, éste es el eslogan del gobierno indio para promocionar la imagen turística del país. Nosotros nos topamos cada día con la India increíble, aunque suponemos que no en el sentido estricto pretendido por los creadores de la publicidad. 

La India que nos quieren vender.
La India que no vende.
Lo ocurrido en Chennai es otro claro ejemplo a sumar. Aquí todo es posible e imposible al mismo tiempo.

Chennai es una ciudad con más de 10.000 millones de almas en perpetua lucha, en constante agitación, con un tráfico infernal, polución y podredumbre, malos olores y basura por doquier. Un río putrefacto la atraviesa como una cloaca al aire libre en medio de un ritmo trepidante y un crecimiento exponencial.


Viviendas insalubres al lado del río putrefacto.
Es una ciudad que hemos pateado de cabo a rabo. Desde el populoso barrio de George Town hasta la espectacular playa de la Marina, los dos únicos oasis encontrados en este enjambre de asfalto. 

La concurrida playa de la Marina, un espectáculo que se repite cada día.
De día trabajábamos hasta la extenuación, los ordenadores echando humo, los móviles pegados a la oreja, en busca de actores, representantes, escuelas de cine, de teatro… La meta era organizar un casting en cinco días para dejar listos todos los papeles secundarios de la película.

De noche caminábamos desde Egmore Station, donde estaba ubicado nuestro hotel, hasta Triplicane o Mylapore con la sana intención de llenar el estómago en un buen restaurante (si algo despierta nuestro entusiasmo de la cultura India es su gastronomía, en esto no hay fisuras ni discusiones que valgan).

David, Eva y Kiko sastisfechos y risueños tras una suculenta comilona.
En estos paseos nocturnos solíamos callejear para evitar las grandes avenidas, y en más de una ocasión, perdidos y desorientados, nos dábamos de bruces con la realidad social del país. Slums, chozas, barracas, familias enteras durmiendo en la calle y viviendo en condiciones infrahumanas.

El agua, el bien preciado.
El espacio público es el hogar de muchos.
Porque si Chennai tiene algo auténtico es su dureza, su cruda realidad, no es una ciudad para turistas que dé concesiones de cara a la galería.

La basura forma parte del mobiliario urbano.
En cuanto al trabajo, la cosa iba de mal en peor, no había manera de avanzar. Reuniones frustradas, llamadas y mails no respondidos, falsas promesas, gestiones infructuosas, malentendidos, etc… Estábamos ya por tirar la toalla rindiéndonos a la evidencia de nuestro fracaso: iba a ser imposible organizar un casting en Chennai careciendo, como carecemos, de medios económicos. 

Evita buscando la luz.
Pero una vez más el destino nos tenía preparada una sorpresa. La ley de Murphy volvía a cumplirse en este insólito país. Cuando estás seguro de algo, siempre pasa todo lo contrario.  

Una escuela de interpretación se puso en contacto con nosotros y concertamos una reunión. Nosotros asistimos cargados de escepticismo ante lo que parecía iba a ser la enésima reunión fallida, otra falta de empatía o de entendimiento. Sin embargo nos encontramos con un grupo de gente encantadora, dispuesta a ayudarnos sin pedir nada a cambio y que nos acogió con los brazos abiertos. “Incredible India”. Sarita, la directora, se desvivió por encontrar los actores que necesitábamos y nos presentó a un montón de gente maja. “Incredible India”. Habíamos conectado a nivel emocional con un grupo de mentalidad abierta y comunicativo. “Incredible India”. Cuando ya se pierde toda esperanza este país siempre te tiende una mano.  

Tuvimos muy buena onda con todos, como se ve en la foto...
... y más cuando Kiko se puso a tocar la guitarra y a cantar rumbas.
Al final dejamos Chennai con buen sabor de boca y nos fuimos a localizar por el sur de Andra Pradesh y Karnataka.

Pero volveremos, estamos obligados a volver. Esta gente nos ha proporcionado un montón de contactos, nos han llegado perfiles de actores vía mail, otras escuelas de teatro nos han mandado candidatos para los papeles. “Incredible India”. Volveremos a Chennai para organizar un macrocasting, y con otra perspectiva más agradable. 

En India todo va lento pero al final las cosas se hacen… como nuestra película, como Indian Way… no dudéis de ello. 

Encarando el futuro con optimismo.
Un beso a todos los que nos siguen.


Eva, David y Kiko desde la India increíble.

sábado, 16 de febrero de 2013

Ser Tamil


Hoy queremos hablaros de esta tierra, Tamil Nadú, y de esta gente, los tamiles.
Tamil Nadú. ¿Qué es? ¿Qué significa? Nombre evocador para algunos, indiferente y desconocido para otros. ¿Quién conoce realmente a los tamiles?

Mujer paseando por el corredor de una cisterna de la fortaleza de Gingee.
De todas las regiones de la India, ésta se nos ofrece como la más misteriosa e impenetrable, suponemos que por estar en contacto con ella, por mamarla cada día, y viendo con desespero que pasamos por la superficie sin llegar a penetrar en su verdadera esencia. Algo se nos escapa. Un sentido encriptado de la vida que se difumina en una nebulosa intangible. 

Devota de un templo de Panruti. Los peregrinos viven 
con gran intensidad sus "pujas" y rituales.

Swami Vivekananda fue un gurú tamil muy venerado de principios del siglo XX.
Una de sus máximas: "Si piensas en ti mismo como un ser vacío, estarás vacío.
Si piensas en ti mismo como en un ser fuerte, serás el más fuerte de todos".
Es muy bonito querer hacer una película en la India, pero esta experiencia para nosotros no tendría ningún sentido si no intentáramos entrar, comprender, empatizar con el espíritu indio. Al final, ésta es la labor más agotadora y escabrosa, más incluso que la de emprender esos trabajos que rodean a cualquier película: su preproducción, producción, búsqueda de actores, equipo técnico, localizaciones, búsqueda de financiación.

Mamallapuram. Uno de los muchos rituales que te puedes encontrar en cualquier sitio
y a cualquier hora. Una calabaza estallada sobre el asfalto, rociado con un pigmento rojo.
Se realiza en luna nueva y sirve para evitar el mal de ojo.
Mujer dibujando mandala a la puerta de su casa, también con fines protectores.
Por ejemplo, que una tortuga entre en tu vivendia es presagio de mala suerte. Un pescador
nos contó que una familia de Mamallapuram, por este motivo, abandonó y vendió su casa.
Los tamiles viven una realidad casi paralela y hermética para nuestra mentalidad. ¿Quiénes son? ¿Qué pasa aquí? Estas preguntas nos las hacemos cada día, y cada día intentamos desvelar misterios, a veces parece que entendemos algo para al día siguiente desaprender lo aprendido porque al fin todo parece volátil y provisional en esta cultura milenaria.

A los pies del Ranganathan Temple de Gingee
Los tamiles son orgullosos, adoran su cultura y su tierra, pero tampoco se sienten en la necesidad de hacer apología de sus virtudes ni de expotarlas.

Conductores de autobús, quizás los más orgullosos de todos.
Los tamiles hablan una de las lenguas más antiguas del mundo, de origen dravídico, con un alfabeto de 243 letras. El tamil no entiende, generalmente, la lengua oficial de la India, el hindi, que ni siquiera se estudia en la escuela.

Bandera del partido de gobierno tamil, A.I.A.D.M.K.,
opositor del partido centralista de Delhi.

La lógica tamil.
Uno puede con todo.
En Tamil Nadú parece que no hay reglas, pero las hay. Parece que nada funciona, pero al final las cosas se hacen. A veces nos desesperamos, a veces estamos eufóricos, a veces entendemos a los tamiles y a veces parecen extraterrestres.

¿Qué decir?
Una sonrisa risueña, un rostro impenetrable.


Atasco de colores.
Somos cabezones y no nos damos por vencidos. Nosotros debemos acoplarnos a su mundo, aunque sea difícil, aunque parezca imposible. Muchas cosas nos separan, como la religión y la espiritualidad, porque para los tamiles lo divino es la vida misma. Tamil Nadú es un mundo habitado por dioses y diosas que interactúan en la vida cotidiana.

Pequeño santuario escondido en un callejón infecto de Chennai.
Niño vendiendo golosinas en Pondicheri.
La India es el país del misterio por antonomasia. Tamil Nadú es la tierra más misteriosa de la India, incluso para los indios del resto del subcontinente. Fuerte y vigorosa, dulce y dura al mismo tiempo.

Un pescador de Cuddalore. Amable y encantador, áspero y orgulloso.
Un espejo de Tamil Nadú.

Un país inquietante que vamos descubriendo poco a poco.
 
Muchas gracias por leernos.
 
Eva, Kiko y David